Un camino de transformación

Nací una cálida noche de un jueves 1 de julio en Peal de Becerro, un pueblo de Jaén, donde crecí viendo cómo mi familia cuidaba a nuestros mayores con un profundo respeto y considerándolos una fuente de una gran sabiduría. Ese ejemplo marcó profundamente mi manera de entender el cuidado.

Mi abuela paterna Andrea fue una persona muy importante para mí y sin duda, mi mayor referente. Era una mujer espiritual, caritativa, bondadosa y conocedora de muchos remedios naturales caseros para distintas dolencias. De ella heredé esa pasión por la salud natural y esa forma de ver la vida con profundidad y sensibilidad.

Con apenas 18 años llego a mi vida Alba, mi hija, dándome el título de madre y llenándome de inmensa felicidad e incredulidad por traer al mundo algo tan pequeñito, frágil y hermoso, dos años después llego su hermano Alex enseñándome que el amor no tiene límite. Nos convertimos en compañeros de vida, lo hice lo mejor que pude en las circunstancias que me encontraba y con los años fuimos añadiendo a nuestra historia momentos de superación y aprendizaje. Ellos son mi orgullo y mi razón de vivir.

Estudié Auxiliar de Enfermería y en el año 2018 salí de mi querida Andalucía para buscar mejores oportunidades laborales. trabajé en varias residencias en Trillo y Sigüenza, dos pueblos preciosos del norte de Guadalajara donde además de llevarme una gran experiencia como profesional, me dio una comprensión más profunda de la vulnerabilidad humana y del valor del acompañamiento digno. En esta etapa conocí a personas increíbles que desde entonces pasaron a formar parte de mi familia elegida.

Un día mi vida cambió con la llegada de una enfermedad que afectaba a las rodillas y cuyo pronóstico no era esperanzador. Fue un momento difícil que me obligó a replantear mi vida.

Decidí investigar en todo lo que pudiera ayudarme a superar la crisis en la que me encontraba: desarrollo y crecimiento personal, nutrición, remedios caseros, ejercicios concretos, suplementos nutricionales…etc. Y empecé a cuidarme de la manera más natural posible. Justo en esta etapa de mi vida llegó la oportunidad de ir a Barcelona y conocer a quien se convertiría en un pilar fundamental en mi crecimiento tanto personal como formativo, Manuel Soler Galera.

Aquí decidí ser vegana, primero por salud y descubriendo que también por conciencia, la mejoría considerable vino en poco tiempo y eso me animó aún más a seguir en el camino de apostar por la vida.

A través de Manuel, conocí el trabajo de unos de los padres de la naturopatía en España, Felipe de Torres del Solar. Quedé tan maravillada por su sabiduría que me sumergí de lleno a estudiar la naturopatía a través de los 5 primeros en España: Felipe de torres del Solar, Dr. Vicente L Ferrándiz, Dr. Vander, Profesor. Nicolás Capo y Dr. José Castro.

Tengo muchas cosas que agradecerle a Manuel ya que este proyecto tan hermoso, mi proyecto, nació gracias a él, gracias a su apoyo, formación y dedicación “Cultura de Vida” surgió en medio de una de nuestras conversaciones. Pero sin ninguna duda el agradecimiento más grande es a Dios por ponerlo en mi camino y hoy poder llamarlo AMIGO.